15 de diciembre de 2017

El tiempo no vuelve

Ya han pasado bastante años, sería una tarde de julio o agosto en una ciudad insulsa del norte de Francia. No podría decir dónde.
Después de muchos kilómetros estábamos de regreso de un largo viaje y probablemente atraídos por su nombre reconocido o su catedral paramos justo antes del centro en una ribera del canal. Por suerte era ya una cierta hora de la tarde y el parking era gratuito.

Ya estaba nublado pero nos arriesgamos a salir y pasear por el centro sin paraguas ni chubasquero. Tras toparnos con la típica ciudad francesa sin ningúne tipo de vida más allá de las 6 de la tarde y no ver nada especial en la ciudad decidimos volver. Y comenzó a caer esa lluvia sin intensidad pero constante y de gotas pesadas que poco a poco te va calando. A tiempo encontramos una caja de cartón junto a un contenedor de basura y con un cartón en la cabeza volvimos felices a pesar de perder el coche y habernos desorientado considerablemente.


Ahora llueve de vuelta de mis compras en el supermercados, aunque esté a casi 2 000 kilómetros de aquel sitio, es exactamente al misma lluvia de aquella inestable tarde de verano aunque esta vez no tenía el trozo de caja de cartón que me permitiera andar bajo la lluvia sin preocupaciones… Sólo hay dos cosas que son ciertas y no podremos cambiar: Moriremos y el tiempo pasado nunca volverá.  

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